Sí,
vale, seguramente es más cómodo: el dinero de la nómina entra en la cuenta a
finales de mes, el de los recibos sale a primeros de mes, y no necesito estar
pendiente del asunto. Puedo pagarlo casi todo con alguna de las tarjetas que me
dará el banco, y no necesito llevar mucho dinero encima. Además, si necesito
dinero en efectivo, no tengo más que sacarlo de un cajero automático con una de
esas tarjetas y arreglado… Pero, claro, todo esto no es gratis. Cuesta dinero y
no poco (comisiones lo llaman), y cada vez son más y más altas: por tener una
cuenta, por ingresar cheques, por hacer transferencias, por tener una tarjeta,
por sacar dinero de un cajero que no es el tuyo… Y como tengas que pedir un
préstamo o una hipoteca: comisión de apertura, comisión de amortización…
En
definitiva, te tienen bien agarrado por… todas partes, y te exprimen cual
naranja de zumo. Pero el dinero que te cuesta eso no lo es todo: te cuesta también
libertad, privacidad, independencia.
Además,
los bancos no están solos en esta tarea, los gobiernos les echan una manita, cuando
no las dos, como si ellos no se bastaran solitos para el ‘exprimimiento’ del
personal. Un ejemplo: desde hace ya un tiempo, en España está prohibido hacer
pagos en efectivo de más de 2.500 euros. ¡Estupendo! La excusa, por supuesto, siempre
es la misma: evitar los fraudes y el blanqueo de dinero. Como si una medida así
sirviera para mucho. Como si se fueran a acabar ya los grandes fraudes solo con
eso. ¡En fin!
Pero
hay más. En Dinamarca están implementando medidas para ir acabando con el dinero
en efectivo: los establecimientos van a poder decidir que no aceptan pagos en
efectivo. Es decir, en vez de ver carteles que digan ‘no se aceptan tarjetas’,
pronto veremos carteles que digan ‘no se acepta dinero en efectivo’. Y ya nos
podemos imaginar lo que va a venir: no creo que vayan a tardar mucho los demás
gobiernos en seguir la misma dirección. Por supuesto, por supuesto, todo en
aras de una mayor seguridad, economía… y zarandajas varias.
Yo
creo que la mejor opción es colgar un cartel en casa (o, mejor, ponerse una
chapa en la solapa) que diga ‘no se aceptan bancos’… y empezar a obrar en
consecuencia. Primero, los ingresos:
- Pedir a la empresa
que a final de mes me pague en efectivo. Si el sueldo resulta que supera los
2.500 euros, que me pague por quincenas, y si no, por semanas.
- Sacar los ahorros del
banco y guardarlos en casa. Sí, sí, bajo el colchón o en el cajón de la cómoda
o en una caja de pastas vacía, o en los tres sitios a la vez.
- Solicitar formalmente
a Hacienda que me devuelva el IRPF en efectivo.
Luego,
los gastos:
- Avisar a las empresas
que suministran electricidad, gas, agua, teléfono, etc. que me envíen los
recibos a casa y que me den una dirección donde pagarlos en efectivo.
- Para pagar la cuota
mensual de la comunidad de propietarios, entregarle el dinero en mano al
tesorero/secretario contra un recibo firmado por él.
- Pagar en efectivo las
compras en supermercados, los gastos en restaurantes, bares, cines, los
billetes del transporte público, las reparaciones de la bicicleta…
- Si hay que hacer obras
en casa, pagar en efectivo a los operarios. Si la factura supera los 2.500
euros, pedirles que la troceen en varias con diferentes conceptos.
¿Crees
que se puede conseguir? En fin, supongo que costaría bastante: está el mundo
tan acostumbrado a bancos, tarjetas, domiciliaciones bancarias, cheques, etc.
que me imagino que las empresas y las administraciones ni siquiera tienen
previsto un procedimiento para recibir (o hacer) pagos en efectivo.
¿Te animas a intentarlo?
Si sí, cuéntanos tu experiencia, ¿vale?

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