¿Por qué?

¿Por qué?

domingo, 1 de mayo de 2016

¿Por qué lo llaman picaresca cuando es corrupción?

¿Por qué nos indignamos con los fraudes que salen a la luz y, si podemos, omitimos ingresos en la declaración de la renta? ¿Por qué abominamos de los políticos corruptos y, sin embargo, no nos parece mal engañar a la compañía aseguradora del coche? ¿Por qué ponemos el grito en el cielo ante noticias sobre comisiones pagadas bajo cuerda y, en cambio, procuramos pagar en negro al fontanero si nos deja? ¿Por qué hablamos de corrupción en un caso y de picaresca en el otro?


No me lo podía creer. Un compañero de trabajo me comentó hace poco que sabía de alguien que se había empadronado lo más lejos posible para así poder tener plaza de aparcamiento en el trabajo. Resulta que una de las circunstancias que se tienen en cuenta para otorgar las plazas de aparcamiento en la empresa, siempre escasas, es esa: la distancia entre la oficina y la casa de uno. Así que, empadronándose lo más lejos posible, las posibilidades de obtener plaza de garaje aumentaban. Claro que ese ‘alguien’ no vive donde está empadronado, vive mucho más cerca.

Hace ya unos años, me comentaron que era práctica habitual omitir ingresos en la declaración de la renta para así poder ‘demostrar’ los ingresos bajos de la unidad familiar y tener así más posibilidades de obtener plaza para el vástago en el colegio de preferencia. Pero, claro, como Hacienda no es tonta, convenía hacer una declaración complementaria con los ingresos correctos lo más rápidamente posible. Así, quedábamos a bien con Hacienda y podíamos utilizar la primera declaración para lo del colegio.

También me refirieron el caso de cierta persona que había comprado un coche a nombre de un pariente minusválido para beneficiarse de la exención de impuestos que lleva aparejada la condición de minusválido.

Y mejor no hablemos de los que tienen chacha en casa y no cotizan por ella a la Seguridad Social. O de los que pagan sin factura al fontanero, al albañil o al pintor. O de los que incluyen en el parte de accidentes del seguro del coche daños ajenos al accidente. O de los que… [Completar la relación según la sensibilidad de cada uno].

Algunos lo llamarán tretas; otros, picaresca. Habrá incluso quien hable de la idiosincrasia del español. ¡Zarandajas! Si no es corrupción, es el primer paso de la corrupción. Y lo que más me sorprende y encocora de todo esto es esa permisividad social: que nadie lo vea mal o, al menos, que nadie lo vea ‘tan’ mal como para no intentar hacerlo también: si esos lo hacen, por qué no voy a hacerlo yo también, ¡ea!.

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