¿Por qué?

¿Por qué?

jueves, 1 de septiembre de 2016

Matar Osamas

¿Por qué nos pareció tan normal que soldados estadounidenses mataran a Bin Laden de la forma en que lo mataron? ¿Por qué nadie protestó en nuestro primer mundo tan democrático y legal? ¿Por qué nos sigue pareciendo tan normal que sigan matando terroristas de la misma manera? ¿Por qué no nos sulfura eso igual que lo hace la muerte de secuestrados a manos de terroristas? ¿Por qué tenemos ese doble rasero?


Ejecuciones extrajudiciales lo llaman. Pero no son más que asesinatos o, por lo menos, homicidios. Dándoles ese nombre, quieren revestirlos de una pátina de legitimidad. Es como si dijeran: da igual, tarde o temprano los íbamos a pillar, los íbamos a juzgar y los íbamos a condenar a muerte; así que lo que hemos hecho ha sido adelantarnos un poco y ahorrarnos tiempo, dinero y males mayores. Pues no, señores, no da igual: hay que pillarlos y juzgarlos. Parece que no entienden ustedes el significado de lo que están diciendo: si es extrajudicial, está fuera de todos los cauces judiciales previstos en nuestras democracias avanzadas del primer mundo; si es una ejecución, es un homicidio preparado y premeditado, ergo, un asesinato. Quizá legalmente no lo sea, quizá hayamos sido capaces de fabricar leyes que lo amparen, pero no deja de ser un asesinato… con todas las de la ley. Si no, díganme en qué se diferencian estas ejecuciones extrajudiciales de las ejecuciones extrajudiciales preparadas, premeditadas y grabadas por los del EI.

Seamos sinceros: en eso, como en otras muchas cosas, todo se reduce a nosotros y ellos. Todo lo que hagamos nosotros, está bien; todo lo que hagan ellos, habrá que verlo. El problema es saber quiénes somos nosotros exactamente y quiénes son ellos. Si nosotros somos las democracias occidentales, los países del primer mundo, y ellos, el resto; si nuestra visión del mundo es así de cerrada, no debería sorprendernos que el punto de vista de ellos sea exactamente el mismo pero al contrario.

Un homicidio, ya sea con un comando de élite, con un dron o con un cuchillo, es un homicidio. ¿Ejecuciones extrajudiciales? Pues no, señores. Las ejecuciones, incluso las judiciales, con todas las de la ley, no son la solución.

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