¿Por qué te paras encima del
paso de peatones impidiéndome pasar? ¿Por qué vas por la acera tan deprisa como
si fueras por la calle y me obligas a apartarme? ¿Por qué respetas tan
poco a los peatones? ¿Por qué te comportas así?
El refrán aquel de "el
pez grande se come al chico" es una verdad como un templo… también en lo
que respecta al tráfico en las ciudades: autocares, autobuses y camionetas —y
los pocos camiones que se aventuran por las calles de la gran ciudad— imponen
su grandiosidad a coches, motos y bicicletas; los coches se imponen a las motos
y a las bicicletas, y todos juntos se imponen, como no, a los peatones. Tenga
razón o no, el grande pisotea al chico. Estén las normas de tráfico a su favor
o no, el grande aplasta al chico. Pero eso no quiere decir que el chico no se
rebele cuando esté en su mano hacerlo, que no aproveche cualquier resquicio
para darle la vuelta a la tortilla cuando pueda y devolverle la pelota al
grande: los peatones cruzan las calles no solo por los pasos de peatones
establecidos; las motos y las bicicletas adelantan a los coches parados en los
semáforos y se ponen delante de ellos, por poner solo un par de ejemplos.
Muchas de estas acciones no son normativas, no están amparadas por la norma, pero
la costumbre las está volviendo normales.
Hoy quiero hablar de las
bicicletas; bueno, de los 'biciclistas', mejor dicho, que las bicicletas no
tienen ninguna culpa ellas. Hace ya algún tiempo que se han puesto de moda para
desplazarse por la ciudad. Es más, en muchas ciudades incluso existe un
servicio público de bicicletas a disposición de la gente. Los políticos han
hecho de la bicicleta en la ciudad un símbolo de modernidad, movilidad,
sostenibilidad, respeto al medioambiente... En fin, todas las grandes palabras
que están de moda. Pero, al igual que ocurre desde siempre con los
automovilistas, a los políticos también se les ha olvidado hacer alguna campaña
de pedagogía sobre las maneras de los ciclistas, sobre cuál debe ser su
comportamiento. Sí, explicarles que, aunque no se les exige aprobar un examen
sobre las normas de circulación para obtener un carné que les permita conducir
una bicicleta por la ciudad, eso no quiere decir que no deban saberse las
normas y, lo que es más importante, aplicarlas. Sí, sí, ya sé: ni todos los
conductores de coches, ni todos los motociclistas respetan todas las normas. Se
ve cada cosa en las calles, ¿verdad?, que uno no se explica cómo no hay más
accidentes. En fin.
Por lo que respecta a los
ciclistas, creo que son pocos los que tienen consciencia de su debilidad entre
los 'peces grandes' del tráfico. Si fueran conscientes de que su 'carrocería'
no es capaz de resistir una abolladura, ni siquiera una mínima rozadura, sin
tener que pasar por el 'taller' (léase, hospital o centro de salud), creo que
actuarían de otro modo en las calles. Por eso me cuesta entender que muchos se
comporten de la manera que se comportan con los peatones. Los tratan como si
los peatones fueran el 'pez chico' y ellos, los ciclistas, el 'pez gordo'; es
decir, repiten el mismo esquema de dominación que ellos sufren. ¿Acaso no lo
ven?: como el tráfico está atascado, me subo a la acera para adelantar y que se
vayan apartando los peatones; si me meto por esta calle prohibida puedo atajar
el recorrido, así que me subo a la acera y, además, voy a toda mecha; como los
coches están parados en el semáforo, me coloco delante del todo encima del paso
de peatones para salir el primero cuando el semáforo se ponga verde... o antes
si se tercia; etcétera.
Un poco más de respeto por
el peatón, por favor. Ni más ni menos que el mismo respeto que los ciclistas
exigimos de los conductores de coches y motociclistas. No seas prepotente. Sé
amable y respetuoso. Verás cómo vives mejor. Te lo dice un ciclista que lleva 14
años montando en bicicleta por la gran ciudad y que ha circulado sin carriles
bici, sin ciclocarriles, sin calles a 30 km/h, sin aceras bici... y, muchas
veces, sin el respeto de los demás usuarios de la vía.
Simplemente, hazte una
pregunta: ¿por qué te mueves en bici?

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